Derechos de los reclusos

Tengo un familiar en la cárcel, ¿Qué derechos tiene?

La constitución garantiza que los condenados a penas de prisión tienen los mismos derechos fundamentales de todos los ciudadanos, excepto los que se vean expresamente limitados por el fallo condenatorio (artículo 25.2 Constitución española). Así los presos tienen derecho a recibir alimentación, vestido y ropa de cama, elementos de higiene, asistencia sanitaria, instrucción y educación, formación profesional y un puesto de trabajo, asistencia religiosa y asistencia social.

La prestación o el derecho más importante para el recluso es el trabajo penitenciario ya que es un "elemento fundamental del tratamiento" y un medio de ayuda para las necesidades del penado y de su familia, antes y después de la liberación. El trabajo es un derecho del recluso y no un deber por lo que siempre es necesario el consentimiento del recluso trabajador.

 

 Clasificación de los penados. Existen tres tipos de regímenes penitenciarios, ordinario, abierto y cerrado, según la clasificación de los penados y según el régimen variaran sus derechos y ámbito de libertad, a saber:

 1)  Los penados clasificados en primer grado, excepcionalmente, serán los calificados de peligrosidad extrema o los casos de inadaptación a los regímenes ordinario o abierto Las características del régimen cerrado van en sentido opuesto a los otros dos regímenes: celdas individuales, mayor control y vigilancia, limitación de las actividades en común, medidas especiales de seguridad, orden y disciplina.



2) Los penados clasificados en segundo grado cumplirán su condena en un establecimiento de régimen ordinario, que se caracteriza fundamentalmente por la libertad de movimientos de los internos dentro del establecimiento y la prohibición de salir sin autorización judicial.



3) Los penados clasificados en tercer grado cumplirán su condena en un establecimiento de régimen abierto, del que existen dos modelos. El que podríamos denominar régimen abierto normal se caracteriza por la mayor libertad de movimientos de los penados en un régimen de confianza, dentro y fuera del establecimiento, y por la participación plena de los reclusos en la vida familiar, social y laboral. El recluso en régimen abierto disfruta en principio automáticamente de permiso de salida todos los fines de semana. Existe además un régimen abierto restringido, como puente entre el internamiento y el régimen abierto normal, para que el penado vaya asumiendo poco a poco las responsabilidades que supone decidir sobre su destino.

4) El avance o retroceso de un grado a otro, con el consiguiente cambio de régimen y destino, no está determinado de antemano, sino que depende de la evolución del comportamiento del condenado, en un sentido o en otro, como consecuencia del tratamiento.

En todo caso debería consultar con un especialista en Derecho Penitenciario.

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