Devolución pago en exceso hipoteca durante matrimonio

Estoy casada en separación de bienes y tengo una vivienda que adquirimos con mi marido en proindiviso. Estamos tramitando el divorcio y mi marido me solicita que le pague el dinero que él ha puesto de más para el pago de la hipoteca durante el matrimonio ¿Puede exigirme que se lo devuelva?

 

La Sentencia de la Sección 16ª de la Audiencia Provincial de Barcelona de fecha 24 de abril de 2012 reiterando lo expuesto en sentencias del mismo tribunal de 27 de abril de 2007, 22 de febrero de 2008 y 20 de octubre de 2010, indica que el artículo 39 del Codi de Família (hoy art. 232-3 del Código Civil Catalán) determina que, en las adquisiciones hechas a título oneroso por uno de los cónyuges durante el matrimonio, si consta la titularidad de los bienes, la contraprestación para la adquisición se entiende (se presume, quiere decir la ley) pagada con dinero del adquirente (ello es la enunciación del principio llamado nominalista, propio del sistema de separación de bienes) pero sigue diciendo el indicado precepto que, si se demuestra que procede del otro cónyuge, distinto de quien adquirió, se presume la donación, (del dinero con que se realizó la compra).

Se trata de un precepto que parte de la vigencia del régimen de separación de bienes pero mitiga el rigor del principio nominalista en dicho régimen económico, estableciendo la presunción contraria a la que rige como general en materia de donaciones porque ésta, a diferencia del criterio general, se presume.

De esa manera se impide que el cónyuge de quien proceden los fondos con los que se compró intente, a posteriori, entrar a discutir la titularidad o a pretender una compensación por razón del origen del dinero con el que se compró.

Por esa vía, evidentemente, se hace común una parte de las ganancias y se acentúa el principio de solidaridad económica familiar.

Esto responde al convencimiento del legislador catalán de que el principio nominalista en la adquisición de bienes durante el matrimonio en el sistema de separación de bienes, tiene que corregirse desde la experiencia de que, constante matrimonio, ambos componentes de la pareja colaboran en común desarrollo de la vida, redistribuyendo ordinariamente los distintos tipos de gastos con cargo a unas cuentas u otras, por lo que el hecho de que los fondos de determinada adquisición provengan mayormente de determinada cuenta y no de otra, pierde gran parte de sus significación; al mismo tiempo, esta rectificación del principio nominalista impide poner patas arriba la economía de las familias, lo que ocurriría si, a posteriori de las adquisiciones hechas, hubiese que entrar en averiguaciones sobre el origen del dinero, para acordar compensaciones o subrogaciones reales, que sembrarían la inseguridad entre quienes no sabrían si lo que adquieren hoy a su nombre, mañana tendrán que devolverlo o compartirlo, con la secuela inevitable de los pleitos y conflictos que se generarían en caso de no existir la presunción, que es precisamente a lo que se ha llegado absurdamente en el presente caso.

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